La prevención en espeleología, accidente e incidente, conducta a seguir

1. La prevención en espeleología

2. La organización de una salida

3. Las aproximaciones o la prospección

4. Bajo tierra

5. Seguridad técnica relacionada con el uso de los aparatos

6. Seguridad relacionada con la progresión sin aparatos

7.Accidente e incidente. Conducta a seguir

8. Bloqueos

9. Heridas o incapacidad para progresar por sus propios medios

10. El balance

11. Ayuda para remontar

12. Puesta en espera de una victima

13. La alerta

14.Bibliografía



1. La prevención en espeleología


La prevención en espeleología tiene como objetivo prevenir los accidentes, pero también los incidentes y los sucesos incluso leves que perturban el buen desarrollo de una salida espeleológica.


La regla general que conduce al desarrollo óptimo de una salida, es la correlación entre los objetivos técnicos y físicos de la exploración, y las capacidades de todos los participantes. La formación y la información permiten aumentar las capacidades de los participantes.


Así, prevenir no significa preverlo todo, sino tener una respuesta eficaz a cualquier problema. Esta respuesta pide una formación adecuada, conocimientos y a menudo material. No podemos describir aquí todos los problemas que pueden presentarse; por lo que nos interesaremos principalmente en las reglas de organización general que permitan el buen desarrollo de una salida, posteriormente la conducta a seguir en caso de accidente con el fin de permitir al accidentado salir en el plazo más breve y en las mejores condiciones.


2. La organización de una salida


"Organización", el término es importante. La organización previa a una exploración es tan larga y completa como la salida es de un nivel técnico y físico importante. La organización se complica también cuando no conocemos, o poco, el karst donde practicamos la espeleología.


Se trata primero de poder dar una alerta eficazmente. Hay que conocer por lo tanto las reglas de alerta en la zona donde practicamos. Podéis telefonear a los miembros del Espeleosocorro, pero eso puede ser largo y no dar resultado. El método más corriente es llamar al Centro de Atención de Emergencias (112) pidiendo que el responsable del Espeleosocorro os vuelva a llamar, y no separase del teléfono de donde habéis dado la alerta, con el fin de dar otras informaciones al Espeleosocorro o al médico.


Con la misma intención, es útil que una persona que se queda en el exterior sepa donde estáis, a que hora ella debe iniciar una alerta si no habéis vuelto, y como (112 + petición de hablar con el Espeleosocorro). Atención, indicad correctamente una hora de alarma y respetadla en vuestras exploraciones (llevar un reloj), para evitar las falsas alertas.


También hay que conocer los riesgos relacionados con la metereología y tenerlos en cuenta, sobre todo si vamos a un karst que conocemos mal y, evidentemente, según el riesgo de crecida en la cavidad que vamos a visitar. El número de información metereológica es: 807 170 3 + el Código Postal de la Provincia deseada. Para Cantabria es el 807 170 339 y para los Picos de Europa: 807 170 381. Recordad que, incluso siendo precisas, estas previsiones pueden ser erróneas y hay que tener en cuenta el tiempo que ha hecho los días precedentes.


También es necesario adaptar el tamaño del grupo a la salida, es decir prever no encontrase 10 personas en la base de una sucesión de pozos o en la base de un gran pozo. Se puede perfectamente, si el grupo es numeroso, prever un equipo con la misión de instalar, y decalar el resto de personas que tendrán que desequipar. Y si todavía es demasiado numeroso, intercalar entre estos equipos otro equipo que solo se dedica a la visita. De este modo podemos colocar las personas según su nivel técnico y su nivel de resistencia física, y sobre todo evitar las esperas.


Para optimizar una salida, también puede ser necesario adaptar nuestro material; especialmente mediante un mantenimiento habitual y serio que evita muchos problemas que pueden llegar a ser graves. Lo que dejamos de arreglar hace días (cambiar un cabo de anclaje o un mosquetón defectuoso), representa casi siempre un bajo coste en tiempo y en dinero.


También debemos escoger el material adecuado. Dos ejemplos pueden ser, en este caso, significativos. ¿Cuantos debutantes se agotan en remontadas laboriosas porque su material no está bien regulado (pedal, arnés,...)? En fin, ¿cuantos de entre nosotros no hemos cogido una "pájara" teniendo demasiado calor bajo un mono de plástico en una cavidad seca, o al contrario, temblando sin camiseta suplementaria o pasamontañas de fibra por esperar en una sima fría?


En fin, en lo que concierne al material, debemos remarcar que es indispensable tener una iluminación eléctrica en buen estado de funcionamiento.


También tenemos que tener material para hacer frente a una situación excepcional. La manta térmica es indispensable para esperar en grupo (punto caliente) o solo (tortuga: sentado sobre el mono exterior, la manta térmica enrollada alrededor nuestro y la llama del carburero entre las piernas). La manta térmica tiene que ser gruesa (plastificada) con el fin de poder esperar mucho tiempo. No hay que dudar nunca en usarla, incluso para una hora o dos.


Tienda de supervivencia o pequeño "punto caliente"Publicado en "Lumière Noire", Bulletin spéléologique d’Ile de France, 1985 Con varias mantas térmicas podemos construir "puntos calientes" más espaciosos, cuando el grupo es numeroso. Siempre es más agradable y confortable construir un "punto caliente" que quedarse cada uno aislado con el método de la "tortuga".


También debemos poder paliar una perdida de material personal, conociendo las técnicas y llevando el material necesario para remplazar un descensor, un puño, etc.


Para una exploración larga, prever igualmente carburo y comida suplementaria, además del consumo previsto. En visitas clásicas es útil llevar una bolsa de equipar, algunos anclajes y pequeñas cuerdas suplementarias para complementar el equipamiento, y estar seguro de alcanzar el objetivo.


Evidentemente, adaptar el material no es suficiente. Además hay que ajustar, incluso optimizar el nivel físico de todos los miembros del equipo. Para ello a menudo es suficiente con conocerse y escoger un nivel de espeleología correspondiente a las capacidades de todos, y por lo tanto más bajo.


Para aumentar sus capacidades, el entrenamiento es primordial. Pero también podemos cuidar nuestra condición física antes y durante una salida de envergadura. Primero hay que respetar los ciclos de vida habituales; evitando decalar en el tiempo los horarios de las comidas. También podemos cuidar la alimentación antes y durante la exploración. Podemos retener algunas grandes reglas de la alimentación: cena de la víspera y desayuno abundante; bajo tierra, comer a menudo pero nunca en grandes cantidades, y sobre todo beber muy a menudo; privilegiando los glúcidos lentos y las fibras (pastas, pan), pero llevar también azúcares rápidos (chocolate, pastas de frutos). Hay que repartir los alimentos y el carburo entre tantos petates como equipos habrá bajo tierra; y no ponerlos encima de las cuerdas de instalación...


3. Las aproximaciones o la prospección


Muchos accidentes o incidentes ocurren durante las aproximaciones y sobre todo en el retorno. Según practiquemos la espeleología o la prospección en un medio más o menos accidentado, las reglas de seguridad son, por supuesto, diferentes. Pero algunas aproximaciones o prospecciones son autenticas actividades de alpinismo, incluso escalada. En esos casos se trata de conocer las reglas de seguridad que no pueden ser correctamente tratadas aquí, ya que el tema es demasiado extenso.


Saberse orientar, leer un mapa. Remarcar aquí el interés de tener un buen mapa (1 /25.000) y eventualmente un altímetro y una brújula (o un compás del material topográfico). No menospreciar nunca las salidas de noche y efectuar un buen reconocimiento durante la aproximación o un balizaje con reflectantes (scotch-lights) que podemos quitar durante el retorno.


Atención a los problemas metereológicos que, aquí, tienen más trascendencia (niebla, avalanchas, tormentas eléctricas...) En estos casos, el conocimiento de las previsiones metereológicas es indispensable; no hay que conformarse con las previsiones de la televisión, sino llamar al Instituto Nacional de Metereología la víspera de la exploración.


Notar que en caso de tormenta o de rayos, la peor de las ideas consiste en protegerse de la lluvia en la entrada de la cavidad o incluso en la base del primer o segundo pozos. Las fisuras y las cavidades conducen excepcionalmente bien los rayos.


En fin, la práctica de la montaña en invierno sobre nieve necesita unos conocimientos avanzados de los problemas relacionados con las avalanchas.


En cualquier caso, sobre nieve y fuera de las pistas balizadas, el método de desplazamiento más simple y menos técnico sigue siendo el uso de raquetas de nieve. Pero estas no permiten subir pendientes importantes. Con las raquetas, hay que prever un piolet, una pala de nieve por persona, una sonda (hay bastones que se transforman en sonda) y por lo menos dos ARVA por equipo. También hay que tener ropa adaptada a la montaña, en ningún caso la misma que habéis llevado bajo tierra (las botas de agua con raquetas, es la mejor solución para complicarse y no tener ninguna sujeción durante la marcha; en cuanto al mono interior mojado... brrr).


Entonces es necesario conocer las reglas de conducta a seguir en caso de avalancha e informarse de las condiciones del manto de nieve, y la metereología en general (situación de las placas de viento, caídas recientes de nieve y orientación del viento, riesgo global...). Si nunca habéis oído hablar de las placas de viento, es mejor evitar las aproximaciones fuera de las pistas balizadas, ya que los riesgos generados por la nieve son muy importantes y piden una auténtica formación, posiblemente más compleja que la de espeleología en si misma.


4. Bajo tierra


Sea cual sea la salida prevista, la mejor prevención de los accidentes y de los incidentes en espeleología es evidentemente saber renunciar a partir del momento en que encontramos un problema al que la respuesta es dificultosa, incierta. Esta actitud es tanto más difícil de aplicar, cuanto la salida es importante y ha sido preparada durante largo tiempo. Es a menudo en este último caso que se cometen las imprudencias, ya que es delicado renunciar a un objetivo que deseamos intensamente.


Recordemos también que es importante para la seguridad bajo tierra, sea con o sin los aparatos, de esperarse, es decir quedarse por lo menos en grupos de 2 espeleólogos, especialmente en lo que concierne a los últimos del equipo; no dejar nunca solo a nadie el último.


También hay que estar siempre vigilante sobre el estado de fatiga de un compañero. Si descubrimos signos de fatiga importante en algún miembro del grupo (dificultad al progresar, frío intenso, gran nerviosismo o al contrario, apatía), hay que detenerse imperativamente. De hecho, la línea de conducta es, en un primer tiempo reposar, calentar, rehidratar y alimentar la o las personas que están fatigadas o agotadas, y no pretender hacerlas salir incluyo ayudándolas. Debemos instalar un pequeño "punto caliente", separado del agua y de las corrientes de aire, en el cual el o los espeleólogos podrán descansar, alimentarse y beber. Lo mejor, cuando es posible, es comer caliente (sopa, te azucarado). Intentar hacer auténtica comida y no dar únicamente azucares rápidos ("Mars", pastas de frutas...). Solo después de haber tomado estas medidas se podrá pretender, si su estado ha mejorado, continuar lentamente hacia la salida.


También la llegada de una crecida puede poner grandes problemas; muchos accidentes fatales se han producido mientras unos espeleólogos intentaban remontar contra la crecida. Siempre debemos juzgar atentamente la potencia del agua, especialmente en los pozos donde una cascada, incluso pequeña, puede complicar la progresión de un modo importante. Si juzgamos que hay el mínimo riesgo, es mejor detenerse al abrigo (o descender algunos pozos para buscar un lugar mas seco) y construir una tienda de supervivencia. En cualquier caso, es mejor detenerse cuando posiblemente podríamos haber subido, que intentar un ascenso arriesgado. Si escogemos remontar un pozo regado con el material, hay que prever la posibilidad de soltar el petate; por lo tanto debemos llevarlo con un mosquetón que se abra fácilmente. También hay que llevar los petates al revés para que no se llenen de agua, y seguirse de muy cerca. Hay que ser especialmente vigilante sobre el estado de las instalaciones que pueden haber sido estropeadas por el agua, y no dudar por lo tanto en utilizar la iluminación eléctrica para verificar el estado de la cuerda y de los anclajes por encima nuestro. En ese caso, atención a las desviaciones que permiten que la cuerda libre y balanceada por la corriente de aire, se pueda enganchar en los picos de roca.


En fin, un caso especial es la presencia de gases y la falta de oxigeno bajo tierra. Algunas regiones karsticas son más propensas que otras, y este fenómeno (habitualmente se trata de C02) es difícil de detectar a veces. Los gases pueden tener un origen natural, pero también pueden ser debidos a trabajos de desobstrucción con explosivos o al uso de motores de combustión (un taladro de gasolina, un grupo electrógeno...). Las primeras sensaciones son a menudo de ahogo y una fatiga anormal que tenemos tendencia a pensar que es debida a una mala forma física. El mal funcionamiento del carburero (llama pequeña y muy amarilla) o el apagado rápido de cigarros encendidos son también factores alarmantes. Los dolores de cabeza habitualmente llegan en un segundo tiempo. En todos los casos, la única solución es regresar y no exponerse, incluso si creemos estar capacitados: los riesgos son muy importantes y las consecuencias de la exposición son imposibles de prever con exactitud.


5. Seguridad técnica relacionada con el uso de los aparatos


La utilización de los aparatos en espeleología es realmente lo que requiere más interés en nuestra comunidad. No vamos a repetir aquí el manual técnico de la Escuela de Espeleología, al que podemos consultar, especialmente sobre la progresión y el equipamiento.


Naturalmente hay que conocer el funcionamiento del material y utilizarlo con entero conocimiento; debe estar en buen estado.


También hay que esforzarse en respetar las reglas de seguridad de la progresión con aparatos. Sobre este tema, remarcar el interés de los automatismos de los gestos que permite, incluso en estado de fatiga, reproducir sin pensar los gestos de seguridad, como el de asegurarse en el pasamanos de salida de un pozo.


A propósito de la progresión con aparatos, insistimos en el peligro de los equipamientos en fijo (escalas, cables, cuerdas...) de los cuales no conocemos ni la edad ni el estado. A menudo son la causa de accidentes graves y hay que ser especialmente prudente en cuanto a su utilización. La solución mas sabia sigue siendo no usarlos o de asegurarse sistemáticamente con una cuerda.


En fin, es primordial conocer y practicar las maniobras de autosocorro de un compañero en todas las etapas de los equipamientos (pozos, pasamanos, tirolinas...).


También es necesario respetar las reglas de equipamiento en cualquier circunstancia. Por reglas de equipamiento, hay que entender las que están ligadas a la seguridad, pero también las ligadas al confort de la progresión para evitar la fatiga y eventualmente las inmovilizaciones. En este artículo no podemos revisar todas las reglas que son tratadas en el manual técnico de la Escuela de Espeleología, pero podemos recordar las principales:


-Nudo en los extremos de las cuerdas

-Principio de doble anclaje en cabecera de pasamanos y de pozo

-Test previo de la solidez de los anclajes naturales

-Limpieza perfecta de las repisas o equipamiento que permita evitar las caídas de piedras

-Doble anclaje en los fraccionamientos en los casos en que la ruptura de un anclaje cree un riesgo (caída de piedras, seccionamiento de la cuerda, gran péndulo, cascada...)

- Equipar en previsión de una crecida en las simas sensibles a ese fenómeno, incluso si hace buen tiempo

-Ausencia de frotamiento de la cuerda


6. Seguridad relacionada con la progresión sin aparatos


Pensamos mas fácilmente en los riesgos generados por el uso de la cuerda que en la progresión sin aparatos. Sin embargo, se producen dos veces mas accidentes durante la progresión sin aparatos que en el curso de la utilización de las cuerdas. Conviene pues ser especialmente prudente. Entre los principales riesgos, citaremos:


Las escaladas de todo tipo. Así como a menudo somos minuciosos en las técnicas de equipamiento, a veces nos exponemos mucho mas y sobre alturas importantes, en el transcurso de las escaladas o en los pasos en oposición. En escalada bajo tierra, la regla es personal y depende de las habilidades de cada uno. Pero recordemos que hay que evitar dejarse arrastrar detrás de alguien más competente que nosotros y que hay que prestar atención al regreso de grandes exploraciones ya que la fatiga y el peso de los petates es un factor desfavorable. En todos los casos dudosos, la solución de equipar el obstáculo debe prevalecer. En esos casos debemos hacer un autentico equipamiento y no poner un trozo de cuerda en un anclaje tambaleante.


Las estrecheces. Las más peligrosas son las gateras verticales o las que progresamos a media altura por encima de otros tramos todavía más estrechos (meandros). Puede ser interesante desabrochar previamente la cinta del casco para evitar encontrarse bloqueado por él y arriesgarse a ahogarse. En cualquier caso, hay que ser particularmente prudente ya que ayudar a alguien en una estrechez (para ello hay que estar en el lado bueno) es a menudo muy difícil y poco eficaz. Ya que las técnicas de desobstrucción se utilizan cada día mas, es mejor a veces arreglar una estrechez que arriesgar su vida cada vez que pasamos por ella.


Los caos de bloques. Pueden ser realmente peligrosos y muchos accidentes graves son debidos a su hundimiento. Es mejor probar la estabilidad del caos antes de adentrarse en el, intentando purgarlo y observándolo mejor. También podemos pasar individualmente las zonas peligrosas y estar lo mas atento posible, es decir observar y pasar lentamente. En caso de duda, lo mejor es, como en los casos de las escaladas y las estrecheces, arreglar el obstáculo colocando palancas, cables, entibar o incluso cimentando algunos bloques. La vigilancia debe ser máxima en el caso de desobstrucción de un caos de bloques.


Las pérdidas. Las autenticas perdidas son mas bien raras exceptuando las travesías, pero a menudo llega el caso que la búsqueda del itinerario de regreso no sea un paseo. Para evitar estas dificultades que pueden volver penoso el regreso, a menudo es suficiente con observar y darse la vuelta en los cruces para verlos tal como nos aparecerán al regreso. También podemos montar pequeños mojones o balizas con piedras. También es muy útil llevar la topografía si no conocemos, o poco, la cavidad. Para ello hay que saber interpretarla y conocer los signos utilizados para su trazado.


En travesías, las perdidas tienen a menudo consecuencias desagradables. También son irremediables a partir del momento en que hemos hecho un rappel en un tramo equivocado de la cavidad. Las salidas para hacer travesías son pues mucho más delicadas de organizar que las visitas o las exploraciones tradicionales. La aparente facilidad de las travesías esconde de hecho el compromiso de esta práctica. Evidentemente hay que conocer perfectamente las técnicas de rappel. También hay que estar seguro al cien por cien de que alguien, o mejor varias personas, conocen perfectamente el camino, o que ese camino es simple o bien balizado. En caso de duda, no titubear en dejar un pozo equipado para ir a verificar mas lejos y volver a desequipar si la continuación esta confirmada.


7.Accidente e incidente. Conducta a seguir


Las causas de los accidentes y los incidentes son demasiado variadas como para que podamos hacer una lista exhaustiva en este artículo. De todos modos podemos anotar las principales, como las caídas, las caídas de piedras, las crecidas, los agotamientos, las perdidas, los bloqueos, los ahogamientos (especialmente en buceo, pero no exclusivamente) o los hundimientos. Dada la diversidad de las causas y de las consecuencias medicas, las respuestas y las reacciones serán múltiples.


Ante todo hay que conservar la calma al máximo, en el momento del accidente o del incidente, pero también después. La precipitación que os puede hacer ganar algunos minutos al dar la alerta puede también hacer perder horas por el olvido de una información o de un gesto. Los comportamientos de urgencia son competencia del equipo de espeleólogos presentes, y si hay un punto vital a preservar, son las personas que podrán garantizarlo.


8.Bloqueos


Cuando un equipo entero está bloqueado (crecida, pérdida), necesariamente hay que organizar la espera en las mejores condiciones posibles. Primero hay que buscar el lugar donde podremos, protegidos del agua y de las corrientes de aire, construir un "punto caliente". Es mejor construir un gran "punto caliente" que hacer "tortugas" en las cuales tenemos problemas para descansar, calentarse, comunicarse con los otros y alimentarse. Pensar en aislarse al máximo del suelo. No olvidar que es mejor ponerse dentro de un "punto caliente" sin el mono exterior, ya que éste impide secarse, y no sirve de nada conservar puesto el arnés para esperar sentado durante horas. No olvidar alimentarse y beber (caliente) regularmente así como darse un paseo para desentumecer las piernas y orinar.


9.Heridas o incapacidad para progresar por sus propios medios


Es difícil establecer unas reglas precisas en materia de conducta a seguir e caso de accidente ya que la diversidad de situaciones hace que, bajo tierra, los espeleólogos presentes sean los únicos jueces en la materia: el éxito de la empresa depende de la calidad y el sentido común de su juicio y de sus acciones.


De todos modos podemos entrever las fases en la reacción de los compañeros del accidentado; son las del balance que conduce a la decisión de dejar al herido en espera o ayudarle a remontar, y si hay espera, la alerta. Bajo este punto de vista nos damos cuenta que la alerta es la ultima de las acciones ejecutadas, y que ella debes ser precedida de un serio balance y de la instalación del herido lo mas confortable posible.


Pero en el caso particular de una herido sobre cuerda, a veces hay que liberarlo, antes de hacer un autentico balance. Hay que conocer pues las técnicas de rescate sobre cuerda y no olvidarse que la maniobra debe ser rápida y eficaz, pero no traumatizante para la victima. La rapidez al liberar una persona inconsciente es importante; pero no hay que olvidar que lo mas importante es el éxito de la maniobra y sobre todo la rapidez con la que llegaremos al nivel del herido, para ponerle los pies en su(s) pedale(s) y mantenerle la cabeza incorporada, antes de liberarlo.


Sean cuales sean vuestros conocimientos, no sirve de nada liberar un compañero en algunos segundos si os tomáis diez minutos antes de reaccionar: por lo tanto durante la subida de un compañero fatigado delante vuestro, debéis observarlo, hablarle, y reaccionar sin retraso si no se mueve y no responde.


10.El balance


Debe poder ser hecho rápidamente, sobre todo en el caso de que el accidentado corra el riesgo de sufrir un nuevo accidente y debe ser desplazado rápidamente. La calidad del balance depende de la formación en socorrismo de los espeleólogos presentes. Al menos debemos ponernos y anotar las respuestas a las cinco preguntas del SAMU:


El herido:

- ¿Responde a las preguntas? (consciente-inconsciente)

- ¿Puede moverlo todo?

- ¿Tiene problemas para respirar?

- ¿Tiene pulso en la muñeca?

- ¿Tiene una lesión evidente?


Algunas lesiones como los problemas respiratorios o circulatorios piden evidentemente una respuesta inmediata, y por lo tanto un mínimo de conocimientos en socorrismo. Intentad seguir un curso de formación en socorrismo, que no necesita muchas horas, y esta asegurado por diversos servicios especializados en todas las comunidades (Bomberos, Cruz Roja, Protección Civil).


A partir de un balance rápido, pero serio, podremos decidir ya sea ayudar al herido a remontar por sus propios medios, ya sea ponerlo en situación de espera y salir para dar la alerta.


11.Ayuda para remontar


Es una operación que solo puede ser realizada con la completa aprobación del herido, ya que su motivación es uno de los factores de éxito.


También hay que conocer las técnicas (contrapeso), ayuda en pasamanos y poder ser eficaz en esas manipulaciones. También es necesario que los obstáculos a franquear no sean demasiado difíciles para el accidentado. En fin, hay que vigilar el confort del herido durante esas maniobras (pies en el pedal, arnés de pecho ajustado...) y no dudar en hacer paradas para descansar, comer, calentarse, beber.


12.Puesta en espera de una victima


Hay que construir un "punto caliente" o tienda de supervivencia en un lugar resguardado para facilitarle al herido la espera. También habrá que instalarlo dentro del "punto caliente", sin arnés, sin mono y si es posible, dejar alguien cerca para hablar y reconfortar a la victima. Mantener la moral de un herido es tan primordial para su supervivencia como alimentarlo, hacerle beber y orinar regularmente.


En el caso de un herido inconsciente, habrá que ponerlo en la P.L.S. (Posición Lateral de Seguridad). No olvidéis que una persona inconsciente puede oíros hablar. En fin, no hay que dejarla sola ya que si ella recobra el conocimiento, se arriesga a un choque síquico muy grave; el problema puede ser serio si solo somos dos bajo tierra: ¿hay que salir para dar la alerta o quedarse cerca del herido? Os dejo escoger... No obstante, si hemos tomado la precaución de informar a una persona en el exterior sobre el lugar, los horarios y la conducta a seguir para alertar al socorro, la elección será más fácil.


En caso de golpe o caída, pero sobre todo en caso de dolor en la espalda, hay que sospechar una lesión de la columna vertebral. Los desplazamientos de la victima deben ser realizados con un máximo de precauciones para mantener el alineamiento de las vértebras. Si somos suficientes (tres), podemos levantarlo manteniendo el eje cuello-tronco cogiendo los talones, la parte alta del cuello y los hombros, y los riñones. Pero si uno esta solo, la maniobra es mas delicada: es posible cogiendo la victima bajo las axilas y calzando bien su cabeza contra vuestra mejilla para dejarla en el suelo retrocediendo. Estos desplazamientos delicados deben realizarse solo si hay un riesgo de sobreaccidente o si la situación de espera es demasiado inconfortable (cascada, fuerte corriente de aire, suelo caótico imposible de aplanar...). Recordemos que es mejor tomar un riesgo para la columna vertebral que dejar morir a un accidentado, o más cruelmente, que es mejor estar sobre una silla de ruedas que muerto.


13.La alerta


Provistos de un balance serio y una vez que la victima esta instalada (o antes si algunas personas competentes pueden quedarse para instalarla), debemos salir para alertar el Espeleosocorro. Es mejor, si es posible, remontar dos para mayor seguridad y no hay que salir alocadamente (para evitar otro nuevo accidente). Si la cavidad es poco conocida y sobre todo si su topografía no es conocida, habrá que memorizar o mejor, anotar las informaciones técnicas como la altura de los pozos, presencia de pasos estrechos...


La alerta debe darse a un responsable del Espeleosocorro pero puede ser difícil de localizar directamente. Podéis acudir al Centro de Atención de Emergencias (112, numero gratuito) y pedir que un responsable del Espeleosocorro os vuelva a llamar. Entonces habrá que darle las informaciones recogidas aplicándose en no olvidar nada (parking, acceso, obstáculos, estado del herido, numero de personas presentes bajo tierra). Quedarse cerca del teléfono desde el que habéis dado la alerta con el fin de poder dar mas informaciones al Espeleosocorro o al medico.


13.Bibliografía


DURAND R., Prévention en Spéléologie, Dossiers Instruction de l’Ecole Française de Spéléologie, 1981.


GUILLAUME France, Les modifications biologiques à l’effort en spéléologie, applications pratiques à la diététique et à la conduite d’exploration. Dossiers Instruction de l’Ecole Française de Spéléologie, 1982.


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HOLVOET J-P. - LIMAGNE R., Orientation, étude de cartes, Dossiers Instruction de l’Ecole Française de Spéléologie, 1986.


HOLVOET J-P., Cartographie - Orientation et lecture de cartes. Les cahiers de l’E.F.S., n° 2, 1987.


Comité Régional de Spéléologie Midi-Pyrénées, Médicalisation des secours, Spélé Oc, n° spécial 66, 4ème trimestre 1993.


Ecole Française de Spéléologie, Manuel technique de l’Ecole Française de Spéléologie, 1996.


ANCEY C. (sous la direction de), Guide neige et avalanches : connaissances, pratiques, sécurité, Edisud, Aix-en- Provence, 1996.


CLEMENT N., La spéléologie hivernale. Les cahiers de l’E.F.S., n° 8, 1998.


OSTERMANN J-M., Spéléologie et médecine, Dossier Instruction de l’Ecole Française de Spéléologie, 2002.



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